sábado, 22 de enero de 2011

EL GANSO DE LA CATEDRAL

Durante el siglo XVIII se  estableció una categoría especial dentro de la literatura, la de los romances vulgares, que se hicieron ex profeso para ser  representados  en tertulias. Cuando  las gentes de los pueblos y cortijos de Andalucía, se reunían , había un hombre que recitaba romances,  hechos a propósito para tal fin.
Estos romances solían ser de varias clases: Unos contaban vidas desgraciadas, otros en cambio éxitos amorosos o  situaciones de campesinos que asistían a lugares nunca vistos.
Uno de estos romances es el llamado EL GANSO DE LA CATEDRAL, que imita la manera de hablar de un hombre del campo, que describe una catedral del  modo más torpe posible.
Este Romance se lo recitaba a la Abuela María, cuando era pequeña,  su tía Araceli .  La memoria falla de vez en cuando, así que al escribirlo hay algunos textos que no serán los originales y está escrito en prosa.

Va el cuento.

Era un hombre de pueblo que fue a la feria de Sevilla. Lo primero que hizo fue comprarle un bozal*  a  su burro y decía: ¡Está con él  mejor mi burro que yo de recién casao!
Andando por Sevilla, llego a la puerta de una sacristía y entró. Vio la pila del agua bendita, ató el burro y dándo un paseo,  se dijo: la casa tiene su comedor, su corral y su tinao*, pues esta to lo tiene, no le falta de na.
Era misa Mayor.


Pues salieron unos tios con unos sayones largos de lienzo, muy arrugaos, 
y paece que llevaban razón porque tos estaban callaos.
 ¡Y que señores tan delicaos,
 que al punto de dar la vuelta tos estaban mareaos!

Y uno dijo: “piquis  miquis”.
 Y yo les dije:”canario,
 no me hable usted en latín, hábleme  osté por lo claro, 
que con los hombres de bien no se tienen esos tratos”.

Se acabó aquello y yo me di una vuelta por to el comedor y vi que tos estaban mojando, yo me asomé y no había ni una tajá , pues el que llega tarde ni oye misa ni come carne, y yo saque de mi zurrón cuatro coscurros y los eche en el agua y me lo comí. Cogí mi burro y me fui tan pancho, pues había estao en la Feria de Sevilla.

Bozal: Aparato o pieza que estorba la boca de los animales para evitar que muerdan, mamen o pasten en los sembrados.
Tinao: Habitación  que está antes de la cuadra.
Cuadra: Donde se refugian animales de monta y tiro como caballos, burros o vacas..


María Pérez

martes, 11 de enero de 2011

DÍA DE SAN ANTON

En todos los lugares del mundo las fiestas vienen de antiguo, pero en muchos casos no sabemos el origen de estas tradiciones.

El día 17 de Enero se celebra el día de San Antón (San Antonio Abad). Nació hacia el año 250 en la ciudad de Queman (la actual Quaeman-el-Arous)  cerca de la ciudad de Heracleópolis, en Egipto. Según cuenta la leyenda, abandonó  parte de sus riquezas  y se dedicó a la vida espiritual retirada.

Murió en el año 356, contando con más de cien años de edad. Sus restos fueron trasladados a Alejandría y después a Constantinopla para viajar finalmente a Vienne (Francia). Es típico ver la representación de San Antonio con una cruz en forma de T (Tau) una campanita, un cerdo y a veces un libro.
Durante su retirada en el desierto, sobrevivió a serpientes, escorpiones y todo tipo de animales peligrosos. Se cuenta también que en una ocasión ayudó a una jabalina a curar los ojos de sus jabatillos. Cuando estos pudieron ver se quedaron con él, protegiéndolo de todas las alimañas durante toda la vida.
En la Edad Media existía la costumbre de tener animales sueltos por las calles que eran mantenidos por toda la comunidad (cerdos, cabras, gallinas…), que servían de sustento a gente pobre de la villa y a hospitales. De su cuello llevaban colgada una campanilla para distinguirlos y todo el que podía les proporcionaba alimento. Estos animales fueron puestos bajo la advocación de San Antonio para que los protegiera.
En la mayoría de los pueblos de Andalucía, esta fiesta está muy arraigada.

Las lumbres o chiscos de San Antón. Son muchos los lugares donde se llevan a cabo.
 En ellas podemos reconocer los ancestrales ritos paganos de las hogueras que ahuyentaban los malos espíritus del ganado y de los animales domésticos, evitándoles enfermedades y plagas.
Era costumbre en muchos lugares quemar los restos de las podas que habían quedado después de finalizar las tareas agrícolas del invierno. Se hacían fuegos rituales con el “ramón” de olivo y los enseres viejos que habían quedado inservibles para la faena.

Las hogueras se encendían al atardecer y en torno a ella se congregaban los vecinos formando corros en los que se bailaba y se entonaban cancioncillas en tono burlesco y no exentas de ciertas picardías eróticas.

En algunos pueblos de Andalucía,  en los meses de febrero o marzo de cada año, era una costumbre comprar un cochinillo pequeño, que tras ponerle en el cuello una cinta de color con  una campanilla, le soltaba en la calle a que se buscara su alimentación diaria por su cuenta. No tenía que trabajar mucho para ganarse la comida, pues se ponía a caminar por las calles del pueblo y  al ruido de la campanilla, cualquier vecino (las mujeres en su mayoría), enseguida le sacaban a la calle el sustento, que consistía  en  un puñado de granos de cebada, guisantes,  etc.,  había quien le amasaba harina de cebada molida y salvado. De esta forma estaba alimentado en demasía. Los alimentos anotados anteriormente, es que no faltaban casi en ninguna casa, porque en ellas se engordaban cerdos.

Según cuenta la Abuela María,  a principio del siglo XX, esta tradición se llevaba a cabo en nuestro pueblo. Su tía Araceli les contaba cuando eran pequeñas que el cura del pueblo disponía  de una cantidad de dinero donada por  los habitantes que era destinado a las “animas”  -personas necesitadas- . Con parte de ese dinero, se compraba un marranillo que durante todo el año estaba suelto por el pueblo.  En todas las casas le guardaban  las sobras de las comidas que se las daban a su paso por las calle. Al final era rifado y el dinero recaudado  se destinaba a ayudar a las familias más pobres. Esta tradición parece ser que se perdió en los años de la guerra.

domingo, 2 de enero de 2011

LOS REYES MAGOS

Hemos crecido pensando que los reyes eran magos, eran tres y que, siguiendo la estrella de Belén, llevaron ofrendas al niño Jesús. Esa ilusión la seguimos teniendo aún de mayores. ¿Quién no espera algo el día 5 de enero por la noche?


 Origen de los Reyes Magos

Lo único que queda claro al leer el Evangelio es que eran varios, que visitaron a Herodes y que ofrendaron al niño Jesús. Lo que no queda  claro es cuántos eran, qué edad tenían, de dónde venían, su raza o aspecto.
Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos  magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de "Reyes") quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén  y a quien le ofrecen oro, incienso y mirra.
El  Evangelio de la Infancia de Tomas del siglo II, que no está entre los libros de la Biblia,  dan su número y le asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar.
Hasta el siglo X se les acreditaba como sacerdotes persas de Mitra (dios de la luz solar). Al principio eran blancos,otras versiones dicen que procedían de las tres razas conocidas de la humanidad: europea, asiática y africana,aunque todos en las imágenes artísticas de aquéllos tiempos, eran más blancos que la harina. No es hasta el siglo XVI que Baltasar aparece de raza negra.
Las tres razas

Así Melchor, según la leyenda, es el más anciano y pasó a simbolizar a los europeos, ofreciendo a Jesús el oro; Gaspar representa a los semitas de Asia y trae el incienso; y Baltasar viene de África con su mirra.
Con el descubrimiento de América, la Iglesia pensó incluso en darle su lugar a los indios en el cortejo. Pero ya era muy tarde para agregar un cuarto rey. 
Dónde están hoy 

Según una de las tantas tradiciones de la Navidad, los Reyes Magos partieron por mar hacia la India después de ver al niño Jesús, advertidos por un ángel del Señor. Allí el apóstol Tomás los bautizó y los consagró obispos.
Se supone que sus restos fueron trasladados a Constantinopla, luego a Milán, Italia, en el siglo IX, y finalmente a Colonia, Alemania, en cuya catedral, se cree, descansan aún sus restos. 
¿Qué se celebra el 6 de enero?

El Día de Reyes se comenzó a celebrar a principios del siglo III por los cristianos orientales de Constantinopla, coincidiendo con la fiesta pagana del nacimiento del Aion, símbolo del Tiempo Nuevo. En Occidente se practica desde el siglo V.
La costumbre de traer regalos surgió a mediados del siglo XIX para contrarrestar la tradición pagana de San Nicolás, un obispo de la Iglesia oriental que vivió en el siglo IV y que era conocido por su generosidad con los niños. San Nicolás ahora se ha transformado en Santa Claus. Al principio, los Reyes en lugar de juguetes traían cosas como ropa, comida, e incluso leña y carbón a los niños que se portaban mal.
Hoy en día la lluvia de regalos parece no tener fin. En los países donde el Día de Reyes sigue siendo el favorito de los niños, éstos también reciben regalos el día de Navidad, de parte del Niño Dios o de Santa Claus.
Y mientras en México los niños dejan junto a sus zapatos leche y galletas para alimentar a los Reyes, los argentinos se preocupan más por los camellos. Así que la víspera del seis de enero les  dejan  pasto y agua para calmar la sed de los dromedarios.
¡Ah! y una palabra de advertencia: Dice la tradición que los Reyes Magos disponen de unos duendes que espían a los niños a lo largo del año para ver si se portan bien o mal.


¡A portarse bien!