viernes, 1 de octubre de 2010

LA CABRA MONTESINA

 
ESTE CUENTO VA DEDICADO A  LAURA Y ANGEL.
LAURA SE LO LEES BIEN A TU HERMANO Y ESPERO QUE OS GUSTE.

Pues, señor, esto era una madre y tres hijas que se llamaban Rosa, Luz y Mariquita. Un día estaban cosiendo en la puerta de su casita y les dice la madre:
- La que antes termine sube a la cámara a comer pan y miel.
Terminó Rosa de coser y subió, pero allí había una cabra que le dijo:
- ¡Uuuuuu!..... Yo soy la cabra montesina, que corre por montes y valles y se come las chicas a pares.
La niña no se lo creyó, subió y la cabra se la comió.
Como no bajaba le dice la madre a Luz:
- Vete a la cámara, que tu hermana se va a comer toda la miel.
Cuando iba por la escalera oye un ruido:
- ¡Uuuuu!.... Yo soy la cabra montesina, que corre por montes y valles y se come las chicas a pares.
La niña no se lo creyó, subió y la cabra se la comió.
Como con la bajaba ninguna de las dos le dice la madre a la pequeña:
- Anda a la cámara, Mariquita, que tus hermanas se van a comer toda la miel.
Y la pequeña vio a la cabra que se asomaba por la escalera y le decía:
- ¡Uuuuu!... Yo soy la cabra montesina, que corre por montes y valles y se come las chicas a pares.
Mariquita bajó corriendo y se lo contó a su madre, que no se lo creyó.
- Subiré yo misma; verás como no hay nadie.
- ¡Uuuuu!... Yo soy la cabra montesina, que corre por montes y valles y se come las madres a pares.
La madre no se lo creyó, subió y la cabra también se la comió.
La pequeña se puso a llorar a la puerta de la casa, y pasó por allí una hormiguita:
- ¿Por qué lloras, Mariquita?
- Porque hay en la cámara una cabra montesina, que se ha comido a mi madre y a mis hermanas.
- Verás como yo la mato.
La cabra dice al verla: ¡Uuuu!... Yo soy la cabra montesina que corre por montes y valles y se come las hormigas a pares.
- Y yo soy una hormiga de mi hormigar, que, si te pego un picotazo, te hago de rebailar.
Y la cabra se la iba a comer, pero la hormiga se escondió entre los pelos de la cabra y se le subió por una pata hasta la oreja, y tanto le picó, que la cabra daba saltos y, al fin, se tiró por una ventana, se cayó a la calle y se reventó.
Salieron en seguida de la tripa de la cabra y la madre y las dos hijas. Muy felices abrazaron a Mariquita y se dijeron:
- ¿Cómo le pagaremos a la hormiguita?
- Te daremos una fanega de trigo.
- No cabe tanto en mi costalillo, ni muele tanto mi molinillo.
- Pues te daremos media fanega.
- No cabe tanto en mi costalillo, ni muele tanto mi molinillo.
- Pues te daremos un celemín.
- No cabe tanto en mi costalillo ni muele tanto mi molinillo.
- Pues te daremos un granito.
- Eso si cabe en mi costalillo y eso sí muele mi molinillo.
Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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2 comentarios:

maribel dijo...

Muchas gracias en nombre de Laura y Angel..y yo claro, tambien te lo agradezco..le ha hecho mucha ilusion, y a mi me hace recordar mi niñez...
un beso

Anónimo dijo...

me a hecho ilusion leer el cuento que me contaba mi abuela y yo tambien soy abuela
a b